Me acuerdo de mirar a través de la mirilla en el baño de las chicas. Y de las collejas que recibíamos cuando nos pillaban. Ayer, en la residencia, volví a las andadas. De momento, no me han pillado.
Me acuerdo de mis vacaciones en la playa, de los castillos de arena, de las olas, de cómo una de ellas se me llevó una chancla. Todos los años regreso y espero a que el mar me la devuelva.











