MI INFANCIA, texto seleccionado para formar parte del libro publicado por la editorial Hipálage, "MÁS CUENTOS PARA SONREÍR".
Libro recopilado a partir del "Premio Algazara de Microrrelatos" del año 2009.
PRIMER PREMIO en el concurso de septiembre 2009, organizado en la web de minificciones.com.ar, por el microrrelato "LIBERTAD DE ELECCIÓN"

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¿Qué es un microrrelato?


Un suspiro / un latido/ un tic-tac/ un pestañeo/ una ráfaga/ un destello/ un resplandor/ una idea/ una historia/ un cuento/ un sentimiento/ un espasmo/ una estrella fugaz/ una nota musical/ un gesto/ un flechazo/ un garabato/ un chispazo/ una inspiración/ un guiño/ un vaivén/ un brote/ una explosión/ un flash/ una caricia/ un roce/ una erupción/un juego/ una pasión/ una ilusión/ una brevedad/ un big bang/ una vida/

Inquietante sonrisa


El hombre lucía una inquietante sonrisa y en realidad en mi guión moría atravesado por una flecha en el pecho. Algo extraño sucedía más aún cuando empezó a dirigirse a mí, inventándose incluso diálogos. Sorprendido y asustado reaccioné soltando mi bolígrafo y cerrando las tapas de mi novela inacabada. Pero el villano se convirtió en un ser de carne y hueso y dirigió el filo de su espada directamente a mi yugular: mi destino se hallaba en manos de un personaje de ficción.

El Castigo


La Diosa Atenea se sintió retada por la osadía de la bella y hábil tejedora Aracne y no lo podía permitir. La castigó convirtiéndola en una insignificante araña para el resto de sus días, que confusa por dicha transformación vio ante sí un mundo de animales de colores inverosímiles. No pudo más que llorar y llorar, aunque sus lágrimas se convirtieran hasta el fin de sus días en hilos pegajosos y redes receptoras de almas inocentes.

Que viene el coco


Cuando era pequeño me cantabas todas las noches, “duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá…”. Una y otra vez tarareabas sin descanso hasta que mis párpados se cerraban abriéndose el telón del cine de mis sueños.

Ahora entiendo que intentabas protegerme.

Mientras entonabas, me cubrías con la sábana, para darme el calor que a ti te faltaba. Y después de asegurarte de que ya soñaba, salías de la habitación y cerrabas la puerta para que yo no me diera cuenta de nada.

Ahora entiendo que intentabas protegerme.

Al rato, el coco llegaba a casa; no era un fantasma, era peor. El diablo personificado, encolerizado por las copas de más que su cuerpo contenía.
Ahora sé que me protegías de este monstruo que nos acechaba todas las noches.
Lo hacías muy bien, porque hasta la mañana siguiente era capaz de dormir de tirón acurrucado en mi cama, ajeno a tus pesadillas. Si hubiera sido consciente de algo, pero ¡era tan niño!
Y me acuerdo una mañana, que te vi unos moratones en los ojos y en otras partes de tu cuerpo. Te pregunté cómo habían salido y me dijiste que no me preocupara. Me contaste que habías acabado con el coco y que nunca más nos molestaría.
Ahora imagino la batalla que libraste y sé por qué a partir de ese día mi papá se marchó para siempre; debiste ser muy valiente.

Cansancio inexplicable


Llevo una temporada que me levanto de la cama cansado y no le encuentro explicación. Duermo ocho horas, mi trabajo dista mucho de ser estresante, mi vida sentimental nunca ha sido más estable… El otro día preocupado decidí acudir a un médico y los análisis indicaron que todo se encontraba dentro de parámetros normales; de ahí acudí a un psicólogo y el resultado de los tests marcaban una personalidad equilibrada. Acudí también a un nutricionista el cual comprobó que mi alimentación era sana y compensada por completo. Desesperado ya, anoche instalé cámaras en mi habitación y acabo de visualizar la grabación: al filo de las 00:00 horas veo como me levanto sonámbulo, me coloco la sábana por encima y tras abrir la ventana, salgo por ella volando fantasmagóricamente desapareciendo hasta las 06:00 horas …

Enigma


El escritor era un enigma para los médicos. Técnicamente estaba en coma, pero podríamos decir que se trataba de un coma anunciado por él mismo: “dentro de unos días realizaré un viaje, lejos de aquí, desde el que escribiré mi siguiente novela”.
Y así fue, hace dos años, se sentó en su sillón, cargó su pipa y cerró los ojos. Desde entonces en su ordenador se reciben periódicamente páginas con su firma narrando historias de mundos remotos y presentándonos seres misteriosos. Lleva ya más de mil páginas y parece no tener fin.

Las Cuatro Estaciones


Este móvil mío parece tener vida. En otoño, la carcasa se tiñe de tonos ocres y se le caen los números y letras de los mensajes; en invierno, se le congela la pantalla; en primavera, brotan flores multicolores y en verano, una alarma me pide cada dos horas una cerveza fresca.

La Fruta Prohibida


Sor Lucía gustaba retirarse en la frondosidad del parque del convento a solas con sus pensamientos. Desde hacía unos cinco años dedicaba su vida a la contemplación de Dios y a la oración. Era una de las monjas más prometedoras y con mayor vocación de todas. Pero últimamente, su cuerpo estaba experimentando algunos cambios, extrañas sensaciones jamás vividas con anterioridad ¡tan cercanas a la lujuria que se sentía una mujer sucia y pecaminosa! Sentada en un banco del parque intentaba entender la atracción que ejercía el obispo, la fruta prohibida que deseaba probar.