El cartel indica recién pintado. No hago caso. Y de un salto, salgo del cuadro. En cuanto piso el suelo, hago chof y me desvanezco. Quedo reducido a un gran charco de pintura.
Microrrelatos inolvidables
ÉXITO: Le aplaudieron tanto tras la presentación que, al subir al escenario, solo tuvo tiempo de despedirse. A nadie le importó. Mar G. Mena (Puck)
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Ja ja. Bueno, ya se sabe, obediencia biológica, desobediencia civil. Puede haber daños secundarios, pero nos puede el llevar la contraria.
Genial!.
Indio, es que hay que hacer caso a los carteles, que luego pasa lo que pasa. Muy original, me gustó.
Saludo indio.
Es el riesgo que tiene no hacer caso a nada ¿no? Original desde el punto de vista del protagonista. Saludos
No quiero ni pensar cómo quedó el cuadro ;)
Un abrazo
Y eso que le avisaron.
Indio, no hay que ser tan desobediente, que luego nos la arman.
Blogsaludos
Jajaja, a veces convienen hacer caso a los carteles.
Besitos
Salirse de la pintura pudiera ser una acción con tantas posibilidades y nos dá una clara imagen de desafío.
Me imagino además una aplicación a la pintura contemporánea, quitando parte de lo pintado, pudiése funcionar para quien lo sepa aplicar.
Muy buena inversión de perspectivas. Quizá la pega de este micro es que el protagonista sabe que está dentro de un cuadro.
Un abrazo.
Es lo que tiene la pintura realista :)
Buena inversión de la realidad. Abrazos.
jajaja hay que hacer caso!!! :P
un beso
Jajaja! Muy bueno Indio. Me gustó el relato en primera persona.
Abrazo,
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